GLOSSÁRIO TEOSÓFICO




  • Astrología (Griego)

    Es la ciencia que expone la acción de los cuerpos celestes sobre las cosas mundanas, y pretende pronosticas los acontecimientos futuros segun la posición de los astros. Tanta es su antigüedad, que se coloca dicha ciencia entre los más primitivos anales del ser humano. Por espacio de largos siglos fue una ciencia secreta en Oriente, y su última expresión sigue siéndolo aun hoy día, y su aplicación exotérica ha adquirido cierto grado de perfección en Occidente solo desde la época en que Varaha Muhira escribió su libro sobre Astrología unos 1.400 años atras. Claudio Ptolomeo, el famoso geógrafo y matemático que fundó el sistema astronómico que lleva su nombre, escribió su tratado Tetrabiblos aproximadamente en el año 135 de nuestra era. La ciencia de la Horoscopia se estudia ahora desde cuatro puntos de vista principales, a saber: 1) Mundano, en su aplicación a la meteorología, sismología, agricultura, etc.; 2) Político o civil, referente a la suerte de las naciones, reyes y gobernantes; 3) Horario, que atañe a la solución de dudas nacidas en la mente sobre alguna materia, y 4) Natal, en su aplicación al destino de los individuos desde el instante de su nacimiento hasta su muerte. Los egipcios y los caldeos figuraban entre los más antiguos partidarios de la Astrología, si bien sus métodos de consultar los astros difieren considerablemente de las prácticas modernas. Los primeros pretendían que Belo, Bel o Elu de los caldeos, un vástago de la Dinastía divina, o sea la Dinastía de los dioses-reyes, había pertenecido a la tierra de Chemi (Egipto), la cual abandonó para fundar una colonia egipcia en las orillas del Eufrates, donde erigieron un templo cuidado por sacerdotes que estaban al servicio de los "Señores de los astros" y que adoptaron el nombre de Caldeos. Dos cosas son bien sabidas: (a) que Tebas (de Egipto) reclamaba el honor de la invención de la Astrología, y (b) que fueron los Caldeos quienes enseñaron esta ciencia a las demás naciones. Ahora bien: Tebas era muy anterior no sólo "a la Ur de los caldeos", sino también a Nipur, donde primeramente se dió culto a Bel, siendo su hijo Sin (la luna) la deidad que presidía en Ur, tierra natal de Terah, el sabio y astrólatra, y de su hijo Abram, el gran astrólogo de la tradición bíblica. Todo tiende, pues, a corroborar las pretenciones egipcias. Si más tarde en Roma y otras partes cayó en descrédito el nombre de Astrólogo, fue esto debido a la superchería de los que pretendían sacar dinero por medio de aquello que formaba parte integrante de la sagrada Ciencia de los Misterios, y, desconocedores de esta última, desarrollaron un sistema basado por completo en las matemáticas, en lugar de estarlo en la metafísica trascendental y teniendo los cuerpos físicos celestes como su upadhi o base material. Sin embargo, a pesar de todas las persecuciones, ha sido siempre muy grande el número de partidarios de la Astrología entre los talentos más intelectuales y científicos. Si Cardan y Kepler se contaron entre sus más ardientes defensores, no tienen, pues, porqué sonrojarse los que en época posterior se consagran a dicha ciencia, aun en su presente forma imperfecta y falseada. Como se dice en Isis sin velo (I, 259): La astrología es a la astronomía exacta lo que la psicología es a la fisiología exacta. En la astrología, lo mismo que en la psicología tiene uno que ir más allá del mundo visible de la materia y entrar en los dominios del sublime Espíritu. (Véase: Astrónomos).

  • BACKVOLTAR